Entre raros y traidores
Termino el 2008 leyendo “Contra los políticos” de Gabriel Albiac (ver enlaces 1 y 2). A veces, uno se olvida de lo bueno cuando la mediocridad todo lo invade.
Empecé a comprar El Mundo allá por 1991 para leer la columna de Gabriel Albiac los lunes y los jueves. Desde el primer momento tuve la impresión de estar delante de algo totalmente distinto. No era una columna más de un periódico ni otro comentarista cualquiera de la actualidad. Aprendí, reflexioné y disfruté con esos textos de Albiac. Luego vinieron sus novelas, sus conferencias, sus ensayos… siempre Albiac.
No en vano, una de las citas en la introducción de mi tesis doctoral corresponde a una frase de una de sus novelas:
“Eramos desdichados, brillantes e infinitamente voraces. No nos quedaba demasiado tiempo, decíamos: habíamos perdido tanto. No fue nuestra estupidez, siendo muy grande, la que nos perdió; fue nuestra inteligencia. Eso lo se sólo ahora, desde luego.” (Ultimas Voluntades, G.Albiac 1998 )
Hay mucho en lo que Albiac dice y en como lo dice. Gabriel Albiac marcó mi forma de ver la realidad en muchos sentidos. Eso me sitúa sin dudas entre los malos y traidores. O como él dice, en el mejor de los casos, entre los “raros”.
Empieza 2009. Sigo leyendo a Albiac. Esta vez escribe con más fuerza si cabe. Fulmina con precisión. Brillante. Volviendo una y otra vez a las referencias que nunca mienten, a los clásicos que todos olvidamos tan a menudo.
No puedo añadir nada. Sólo agradecer que algunos pocos no tengan miedo a las etiquetas, a los convencionalismos, a discrepar y a pensar asumiendo todos los riesgos. Sólo agradecer a Gabriel Albiac que siga siendo esa “máquina de escribir” como él dice.
